Somehow the world feels colder now

viernes, 23 de diciembre de 2011

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como eres
quererte como eres

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en ti

mi táctica es
ser franco
y saber que eres franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Mario Benedetti, Táctica y estrategia

viernes, 16 de diciembre de 2011

No me perdono

No me perdono, por ser tan ingenua
No me perdono, por ser tan irresponsable
No me perdono, por estar tan distraída
No me perdono, que esto sea tan irreemplazable
No me perdono, estar tan vacía



Algo viejo...2009 I think? eeew momentos emos con Stephanie, gracias.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Virginia


Ella es Virginia.
Joven y algún día estuvo llena de sueños. La pobreza se los arrebató y no se consideró nunca capaz de hacer algo. Madre enferma y hermano menor indefenso. Una historia más como las muchas que hoy conocemos. Virginia ya es una adulta, de tan solo 22 años. De día muestra su simpleza e inocencia. De tarde comienza a sentirse con la culpa encima y un gran peso en la conciencia. De noche está cargada y madura, llena de diferentes experiencias que la han llevado a convertirse en lo que hoy es...¡Que vergüenza ha de ser para su familia! Cada vez que en su trabajo conoce personas con buena condición económica, recuerda su infancia, los días en que inocentemente jugaba en la parcela de sus abuelos. Recuerdos llenos de polvo. El polvo produce alergia. La alergia hace llorar. El llanto corre el maquillaje, el maquillaje corrido arruina el rostro. Sin un buen rostro, esta noche no hay trabajo. Si no hay trabajo, no hay dinero. No llores más, Virginia.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Dama




¡Duele! ... y me consume.
¡Nunca antes en mi vida! había sentido de lleno qué es la tentación.
Subir y bajar, ¡así pareciera que es la ley de mi vida!
Tan cerca de devorar pero tan lejos del placer que ¡tan solo una! mordida provoca...(llama, hiere, mata)
Ni un pero de mi vida se compara con los peros que hoy me invaden. Sí ... no, no lo sé, quizá olvidé lo que se sentía ser una simple mengana.
La dulzura es mi amargura, la acidez mi condena. Mañana tal vez será peor o un terrible recuerdo y nada más.
Dama que asesina y deprime. Posee un lindo nombre para esconder su verdad.
¿Por qué debo tener tal resistencia?

Dama, Stephanie .~*Coraline

jueves, 10 de noviembre de 2011

Ante la ley

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.


Ante la ley - Franz Kafka

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Perdida en paraíso


He creído todo este tiempo, en algo tan lejano, casi como si fuese humana.
Y también he negado este sentimiento sin esperanza dentro de mí.
Todas las promesas que hice, sólo defraudaron a todos,
a quienes en mi creyeron, pero las rompí...junto a mí.

Ya no poseo nada más, pero todo lo que siento es este cruel deseo...
Lo he ido arruinando todo este tiempo, perdida en el paraíso.

Quisiera que el pasado dejara de existir, pero aún así lo hace
Y también como quisiera sentir que aquí pertenezco,
estoy asustada...como todos.

Ya no poseo nada más... ¡y este cruel deseo no se apiada de mí!
Todo se ha ido de mis manos, mientras me pierdo en el paraíso.

¡Escapar y escapar! ¿así algún día dejaré de sentir éste dolor?
Llevárselo todo, mi sombra...porque no me quiere soltar.

¡Ya no poseo nada más! Y este cruel deseo se apodera de mí
Ya todo se perdió, y aquí sigo...sola y perdida en el paraíso.


Mi interpretación de Lost in Paradise, Evanescence

martes, 27 de septiembre de 2011

El almohadón de plumas

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.

Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.

La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.

En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.

No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.

Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.

—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.

Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.

—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.

Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.

—¡Soy yo, Alicia, soy yo!

Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.

Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.

Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.

—Pst... —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...

—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.

Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.

Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.

Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.

—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.

Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados dél hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.

—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.

—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.

La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.

—¿Qué hay?—murmuró con la voz ronca.

—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.

Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.

Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.

Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

El almohadón de plumas, Horacio Quiroga

jueves, 8 de septiembre de 2011

Los Nadie

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano, Los Nadie

viernes, 19 de agosto de 2011

Como Estatuas

"Así es, Mr. Gringo, éstas no son estatuas, son personas disfrazadas de estatuas. Si usted les da una moneda, la estatua se mueve. Es muy necesario que usted les dé una moneda, porque si están quietas mucho tiempo, olvidarán cómo moverse. Es un accidente típico de nuestra capital, Mr. Gringo, y también ocurre con personajes públicos. Así ocurrió con don Eduardo y don Arturo cuando jugaban 1,2,3 momia en la plaza. Ahí están todavía. Más tarde vino don Salvador a mirarlas jugar y se quedó ahí también. Por eso es tan importante que usted les dé una moneda"


Pedro Cáceres, Como Estatuas

Fealdad

Creo y estoy segura, que no es mi culpa ser lo fea que soy.
Es culpa del café, del estrés, de la psu, del sedentarismo, de los problemas patológicos, de las espinillas, de la celulitis, de las canas, de los genes, de los cromosomas y la meiosis. Con eso puedo asegurar que no es mi culpa ser tan fea como soy.

Stephanie (No es de manera emo, léase jocosamente xd)

jueves, 11 de agosto de 2011

Geek


I'm a geek and I play World of Warcraft... and I love it! muahaha
I fucking love my rogue .____. My pretty bloody elf lvl 41, Lynnlee :D

Stephanie

Stephanie es tosco
Stephanie es largo
Stephanie es pesado
Stephanie es engreído
Stephanie es ego
Stephanie es orgullo
Stephanie es miedo
Stephanie es un murmullo
Stephanie es lo simple
Stephanie es lo natural
Stephanie es lo feo
Stephanie es lo que está mal

No me llames Stephanie.

lunes, 8 de agosto de 2011

Ocho de Agosto

I.- El día de hoy comienza extraño...No sé si perdurará así. Es una mañana nublada con viento cálido...hace tiempo que no me encontraba en aquella situación...

II.- Me siento y miro a los demás que están alrededor... Será la última vez que los vea, pasado el día festivo más grande no los veré más. Aún así no me angustia...quizá sólo unas tres o cuatro personas y será todo. Y me doy cuenta que no he pensado en el vestido.

III.- Pensar que dos rocines serán más conocidos que yo....quién fuese Rocinante o Babieca...

IV.- Nos vigilan como animales, suenan las cacerolas e inmediatamente mandan al títere de dirección y al profesor jefe a vernos. Quedaron con las ganas mis compañeros. La Lydia me estresa un poco. Estaba en Alemania cuando empezó a quedar la cagada. Lamentablemente todo el curso está considerado, aún cuando algunos -como yo- se mantienen al margen dentro de esta aula con "buena educación"...explícita claro, moral difiero.


Corriente de la conciencia de Stephanie, 8 de Agosto 2011

martes, 2 de agosto de 2011

Hindi love


"Asamāna rūpa mēṁ ēka dēśa mēṁ itanī sundaratā. Ēka itanā dukha hai, jō kēvala paryaṭaka pakṣa bēcatā hai aura kucha kō hakīkata patā udyama jahām sē bharā dēśa mēm mahāmahima. Hindī sanskr̥ti bahuta ēka nr̥tya, ēka mantra, ēka tāja mahala, ēka bhōjana, aura ēka svara sē adhika hai."


Tanta hermosura en un país tan desigual. Tanta majestuosidad en un país lleno de miseria, donde solo vende la faceta turística y donde pocos se aventuran a conocer la realidad. La cultura hindi es mucho más que un baile, un mantra, un taj mahal, una comida, y una melodía.

sábado, 16 de julio de 2011

Por ti y para ti...

Me adentro en un abismo de nuevos sabores y colores inigualables, nunca antes experimentados por alguna persona...lo dudo. Pareciera que el perfume atmosférico es una cascada, golpea pero a la vez es dulce...Si compongo metáforas es sólo porque es lo que clama mi alma, lo que muere por cantarle a las cabezas de cien multitudes...
Sí, a veces lloro porque lo necesito o porque las lágrimas emanan de la alegría que llega a mi interior. Elemental, inherente, inalienable, indiscutible... lo que siento es inefable.
Por ti y para ti.

Stephanie !

sábado, 25 de junio de 2011

Amelié Poulain

Sans toi, les émotions d’aujourd’hui ne seraient que la peau morte des emotions d’autrefois

jueves, 16 de junio de 2011

El colibrí



Esperaba dentro de la casa a que llegara el correo. Él vivía sólo y no tenía familiares. Mientras esperaba él observaba el cielo y divisó un colibrí que se asomó en la ventana. Este se paro allí y movió sus alas. Él abrió la puerta mientras el colibrí volaba. Él salió y el colibrí regresó para decir adiós. El entró y pensó: "Mi soledad se ha ido"


Stephanie!

sábado, 28 de mayo de 2011

jueves, 14 de abril de 2011

My Socrates' Apoly script, part I

for english class:

ACT I

Scene I

Socrates is sitting, and thinking, very focus on his thoughts. He looks smart as always. Suddenly two women go to his place. They look very serious.

Woman 1(looking at Socrates and touching is shoulder): Mister Socrates, I bring you this letter. The content is so important, here’s explained the time and date you will be judged.(she gives him the letter).

Woman 2: You must go. It’s extremely necessary.

Socrates just keeps sat and look to the two women that now are leaving the place. He looks at the letter and keeps silence.

Socrates: This is what I expected, but not to come so soon. I must make a call I thought I wouldn’t need it yet... (He stands up and leaves the place)

Scene II

There’s the court. We can watch the jury talking with the lawyer, Ms. Meleto who’s going to speak against Socrates.

Woman 1: This is enough; he just cannot keep saying that kind of stuffs.

Woman 2: People are getting mad, so many people go to listen to him and that’s so noisy... All the neighbours are complaining.

Ms Meleto: Don’t you worry lady’s; I will be doing all I can to take him to his grave. He looks more like a preacher on Ahumada’s street instead of a philosopher.

Woman 1: Did you hear he’s having a witness? We’ve got listen every word he says and you Meleto have to go against that.

Ms Meleto: Lady’s; I know how to do my work, just keep quiet and watch...It’s going to be interesting. (She leaves the Jury and go to her place on the court and starts to read some papers)

Woman 2: I kind of feel sorry for that man, there’s no chance he can win, and we know how the judge thinks... It seems she’s coming, we rather sit down.

The judge enters to the scene and sits. Looking around as she was looking for something.

lunes, 11 de abril de 2011

Una criminal, la esposa del sargento, el fantasma del metro, el fotógrafo de la plaza, los ruidos del apartamento, los vagabundos...todos una gran incógnita pendiente...Inspiración, ¿por qué es que te has alejado de mí?

lunes, 4 de abril de 2011

...

Hoy, al verte, no renacieron los sentimientos; sino que recordé el dulce dolor de una astilla inocente clavada en mi corazón, tiempo atrás...


Stephanie!

jueves, 24 de marzo de 2011

El silencio otorga ~

viernes, 25 de febrero de 2011

Aprender

Aprendo de las cosas en las que he fallado
Aprendo de las malas decisiones que he tomado
Aprendo de las experiencias de los cercanos
Aprendo de las experiencias de los lejanos
Aprendo de las acciones de un sabio
Aprendo de las acciones de un necio
Aprendo sin ayuda alguna
Aprendo con la asesoría
Aprendo de los libros
Aprendo de la vida
Siempre ...
Y mucho de eso, lo he tirado por la borda.

Stephanie!

martes, 1 de febrero de 2011

Tengo que esconder mi amor

Estoy con un típico tic de ponerme la mano en la cabeza
tirada mirando hacia la pared...
Me cuesta tanto seguir si es que tú no estás, me siento impotente
En todas partes las parejas parecieran quedarse allí paradas
y mirarme justo a mí, y es como que oyera que me piden
que esconda mi amor por ti, porque debo hacerlo...
Cómo se supone que debo ganar si las cartas están en mi contra?
Pareciera todo llegarme, en el estado en el que estoy
Cómo puedo creer que de alguna manera lo he de lograr?
Como gritos y risas de payasos me dicen, que tengo que esconder mi amor.

Stephanie! ....Inspired by The Beatles

viernes, 28 de enero de 2011

Blah blah blah

Tú eres un simple blah blah blah sin sentido y lleno de palabras que son una fachada ;)
Blah blah blah c:

CTS

Ayer fue un lindo día sapito ♡
Lo pasé muy bien contigo, no sé igual fue cool
hablamos varias cosas, hicimos varias cosas, y fue lindo
te adoro mucho y lo sabes, sólo me siento un poco vieja por
el hecho de que pasé a 4to medio y que hoy iré a inscribirme al
cpech ¬¬ bueno, supongo que es parte de la vida! Te adoro y quizá
las cosas adelante no serán igual, pero tienes que confiar en mí que
lo que siento no cambiará.

sábado, 22 de enero de 2011

Hoy

Al ver la verdad frente a mí, y al saber que en verdad no puedo hacer nada para remediar lo que el destino a puesto en nuestros caminos, logro comprender lo indispensable que son algunas cosas para mi vida. Estos días me han ayudado a verme desde otra perspectiva, conocer a una Stephanie que se encontraba más oculta, y que es más reservada, pero que poco a poco a estado saliendo a flote gracias a las maravillosas circunstancias en las cuales ha estado. Siempre las expectativas de uno nunca son como las pensamos, o se superan o nos decepcionamos, pero en mi caso todas mis expectativas han sido superadas por mucho, de una manera tan bella y tan simple, siempre natural.
Al saber que éste es el último día de los eventos benditos que han ocurrido en mi verano, valoro mucho más el tiempo, y creo que aprecio más y más cada segundo de la felicidad, y en los momentos en los que ese sentimiento ya no esté conmigo, recordaré con una sonrisa y quizá una lágrima solitaria los bellos momentos y las mejores cosas que me han pasado. Más que nunca tengo melodías en mi cabeza, melodías que no se irán....no es simple de entender el por qué de las cosas, siendo aún el adiós por algún tiempo, estoy feliz...creo que por satisfacción. Gracias por todo, gracias por darme los mejores días. Gracias Dios, has sido indispensable en esto. Gracias Lucca por todo, gracias Felipe, y gracias a todos los que hicieron que mi sueño se hiciera realidad.


Stephanie!

viernes, 21 de enero de 2011

Él

Él es el único capaz de volverme en una chica cursi
Él es el único que me importa ahora
Él no sabe que para mí y es perfecto y mejor de lo que siempre soñé
Él es el chico que quiero que me quiera siempre
Bueno, él...él es realmente a quien yo amo


Stephanie!

viernes, 14 de enero de 2011

Paint it black!

I see a red door and I want it painted black!
No colors anymore, I want them to turn black!
I see the girls walk by dresser in their summer clothes,
I have to turn my face until my darkness goes...

I see a line of cars and they're all painted black!
With flowers and my love, both never to come back!
I see people turn their heads and quickly look away
Like a newborn baby it just happens everyday...

Mo more will my green sea turn to a deeper blue
I could not forsee this thing happening to you
If I look hard enough into the setting sun
My love will laugh with me before the morning comes

I look inside myself and see my heart is black!
I see my red and it has been painted black!
Maybe then I'll fade away and not have to face the facts
It's no easy facing up when your whole world is black!

I wanna see it painted! Painted black!
Black as night, black as coal...
I wanna see the sun, blotted out from the sky...
I wanna see it painted! painted! painted! Painted BLACK!
Yeah!.-


The Rolling Stones.-